Iglesia y Derecho.

vaticano.jpg

La Iglesia no es una simple sociedad humana, sino una realidad mistérica que ha sido definida de modos diversos, cada uno de los cuales pone de relieve un aspecto de su ser, así la Iglesia es el Cuerpo místico de Cristo, el Pueblo de Dios, la asamblea de los creyentes en Jesucristo, etc. Es también la sociedad fundada por Jesucristo para continuar en el mundo su obra de salvación.

El misterio de la Iglesia es imagen y reflejo del misterio del Verbo Encarnado: así como en Jesucristo la naturaleza divina y la humana se unen misteriosamente en la única Persona del Verbo, así también en la Iglesia se funden lo divino y lo humano.

Es necesario tener en cuenta la naturaleza mistérica de la Iglesia en el estudio del derecho canónico, porque éste es reflejo y expresión de esa naturaleza (OT 16, CCE 770780). Aquello que es justo (o injusto) en la sociedad eclesial viene determinado principalmente en razón del origen, estructura, misión, bienes y medios dados por Dios a su Iglesia. En todos estos elementos se refleja la compleja unidad entre lo divino y lo humano que se da en la Iglesia.

La Iglesia no es una sociedad necesaria para la subsistencia natural del hombre, no se pertenece a élla por el simple hecho de nacer, como sucede con la comunidad política, sino que se entra en ella y se permanece en ella por la gracia de Dios y por la propia voluntad.

fondo_derecho.jpg

Esto la hace muy diferente de cualquier comunidad política civil y se refleja también en su organización y en su derecho. Una manifestación importante es el diferente alcance que tienen en la Iglesia las categorías público y privado, ya que en realidad cualquier iniciativa que nace en la sociedad eclesial, aun cuando sea privada, debe estar orientada y contribuir a la misión de la Iglesia: la salvación de las almas; si no fuera así no tendría sentido, estaría fuera de lugar.

En el Estado, en cambio, la distinción entre interés público e interés privado es más neta, pues el bien común civil consiste en buena medida en hacer posibles de manera ordenada los diferentes, y aún opuestos, intereses de los particulares.

Preparado por P. Jorge Nelson Mariñez Tapia
Fuente: Introducción al Derecho Canónico (José T. Martín de Agar)


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s