Historia del Derecho Canónico (el primer milenio)

edicto-de-milan-600x350.jpg

Las primeras comunidades cristianas, tenían una organización bastante sencilla y tomaban sus reglas de vida social de la Sagrada Escritura (principalmente del Nuevo Testamento) y de las enseñanzas de los Apóstoles recibidas por tradición: por ejemplo las prescripciones paulinas para atajar ciertos errores, sobre las celebraciones litúrgicas, los estados de vida (obispos, presbíteros, diáconos, vírgenes, casados, viudas), o sobre la obligación de ganarse el sustento con el trabajo. También los Obispos establecían normas y tomaban decisiones para sus respectivas comunidades, en las cuales existían también costumbres o tradiciones particulares.

Encontramos noticias de este incipiente derecho en los documentos de la época, en los escritos de los Padres Apostólicos (la primera generación de autores cristianos posteriores a los Apóstoles), y en los de los Padres de la Iglesia (entre los s. II al VIII).

Una vez que la Iglesia, con el Edicto de Milán (313) alcanza la libertad y el reconocimiento de la autoridad civil, se hizo necesaria una organización más compleja, adecuada al fuerte crecimiento e influjo social de la Iglesia.

images29.jpeg

Los concilios dieron una cierta unidad al derecho de las comunidades, en ellos, los Obispos reunidos fijaban las reglas comunes o cánones (de aquí la expresión derecho canónico). Aun cuando muchos de estos sínodos eran de ámbito regional, sus cánones eran con frecuencia adoptados por otras iglesias locales, y algunas veces incluso por el Obispo de Roma, el Papa, el cual los aprobaba para toda la Iglesia, considerando ecuménico al concilio que los había emanado.

Por su parte, los Romanos Pontífices, ya sea motu proprio, ya sea respondiendo a consultas que les planteaban los Obispos, se dirigían a las diversas comunidades cristianas, mediante cartas llamadas decretales. En cada Iglesia se formaban colecciones de los cánones y de las decretales que se consideraban vigentes, y en muchas ocasiones esas colecciones eran intercambiadas por las diversas comunidades, que iban así completando y conformando su acervo jurídico.

Las varias colecciones antiguas que hoy se conservan, son objeto de estudio en cuanto a su datación, autor, origen de los elementos que las componen, ámbito de influjo jurídico y social, etc.

Las principales cuestiones que forman el conjunto de disposiciones canónicas en esta época, hacen referencia a la disciplina sacramental, y en mayor medida a aspectos relacionados con la comunión eclesial, tanto entre los fieles y la Iglesia en sí misma considerada, como de las Iglesias particulares entre sí: se trataba de unificar criterios y modos de actuación, de forma que se evitara que, por ejemplo, un fiel excomulgado por un Obispo, fuera recibido en la comunión por otro.

A partir, del Edicto de Milán, la libertad obtenida por la Iglesia le permitió una mayor y más amplia actividad canonística, señalada siempre por la lucha por mantener la independencia del poder civil. Curiosamente, la necesidad de una reforma jurídica que permitiera una mayor libertad a la Iglesia dentro de su ámbito propio, propició una proliferación de falsas decretales con las que se pretendía avalar la antigua disciplina, conforme a la cual el poder eclesiástico era absolutamente independiente del poder civil en sus asuntos propios: nombramiento de Obispos, colación de oficios y beneficios eclesiásticos, causas judiciales, etc.

Preparado por P. Jorge Nelson Mariñez Tapia
Fuente: Introducción al Derecho Canónico (José T. Martín de Agar)


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s