Santa Teresa De Jesús (+ 1582) Reformadora, Fundadora y Doctora de la Iglesia.

Teresa_de_Jesús.jpg

Se llamaba Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada, aunque generalmente usó el nombre de Teresa de Ahumada hasta que comenzó la reforma, cambiando entonces su nombre por Teresa de Jesús. Sus padres fueron Alonso Sánchez de Cepeda y Beatriz Dávila y Ahumada. Éramos tres hermanas y nueve hermanos. Todos parecieron a sus padres, por la bondad de Dios, en ser virtuosos, si no fui yo, aunque era la más querida de mi padre.

Alonso se casó dos veces. La primera, con Catalina del Peso y Henao, tuvo dos hijos: María y el capitán Juan Vázquez de Cepeda. Con su segunda esposa, Beatriz Dávila y Ahumada, pariente de la anterior, que murió cuando Teresa contaba unos 13 años, tuvo otros diez: Hernando, Rodrigo, Teresa, Juan (de Ahumada), Lorenzo, Antonio, Pedro, Jerónimo, Agustín y Juana.

Teresa nació en la ciudad castellana de Ávila, distante a 115 km de Madrid, allí nació ella el 28 de marzo de 1515. Su padre escribió en su diario al nacer:” Hoy 28 de marzo de 1515, nació Teresa mi hija, a las cinco de la mañana. Su mamacita Beatriz esta cumpliendo en este día sus veinte años. Gobierna el país el rey Fernando el Católico. Regente es el Cardenal Cisneros. Es el según año del Pontificado del Papa León X.

Santa Teresa nos cuenta que con uno de sus hermanos, Rodrigo tres años mayor que ella, leían la vida de los santos. Santa Teresa, nos relata un pasaje juvenil, y nos deja a los padres una buena enseñanza, el cuidado con las amistades, algo que ella se dio cuenta a tiempo y sus cualidades la hicieron pasar muy bien por esta etapa.

Estando en el internado, Teresa conoció a una monja que le fue buena compañía. Teresa enfermo gravemente y su padre la regreso a su casa, donde se repuso totalmente, en el período de convalecencia fue a visitar a una hermana quien la quería mucho, en el camino pasaron por la casa de un tío, viudo y hermano de su padre llamado Pedro, que luego fue monje, allí donde su tío paso un corto tiempo, el influyó de alguna forma con sus libros religiosos y su conversación espiritual, y especialmente como lo declara ella, la causo una gran impresión las cartas de san Jerónimo.

François_Gérard_-_St_Theresa_(detail).jpg

El 2 de noviembre de 1536, después de un año de postulación, le impusieron el hábito de religiosa, y el 3 de noviembre de 1537, hizo su profesión religiosa, esto es los tres votos de pobreza, castidad y obediencia. Así fue como su padre la retiro del convento, a fin de buscar mejores médicos y al no encontrarlos, ella se quedo por nueve mese en casa de una hermana casada. Teresa estuvo enferma por casi tres años.

Teresa nos comenta sobre el peligro de los confesores que no están bien preparados, y aconseja que para ser director espiritual, deben ser personas bien instruidas. Nos narra Teresa que mientras ella se sanaba de su enfermedad, conoció a un sacerdote el cual fue su confesor, ella le tomo gran estimación, y le hizo su comentarios en su fervor de joven religiosa, de su gran alegría de hablar de Dios.

En la fiesta de la Asunción pidió Teresa confesarse, su padre no le permitió hacerlo, y eso que era un buen católico, pero lo hizo por temor a que fuera como algo último en su vida, y en ese entonces le vino una parálisis y luego un estado de inconciencia, la creyeron en estado moribundo y le pusieron hasta cera en los ojos para que le quedaran abiertos, la amortajaron y comenzaron a preparar el velorio, pero su padre se resistió a aceptarlo, aún más cuando un hermano de ella la cuidaba haciendo turno, se durmió y una de la velas del velorio provoco un amago de incendio con tal humareda que Casio se asfixió, con todo después de cuatro días de delirio, despertó, pidiendo un confesor, a lo que su padre feliz accedió. Teresa, después de este suceso nunca dejo falta, aunque se venial, sin confesar.

Luego de recuperada Teresa, se relajo un poco, y dejo a un lado la oración mental y se dedico a la oración de la comunidad, ella culpaba un poco esta situación a que el monasterio no era de clausura y entraba y salía visitas continuamente, causando distracción, incluso con visitas de personas pecaminosas, pero pronto comprendió que ese no era el camino, es así como ella explica el mal que hace cuando en los convento no se practica la estricta observancia religiosa.

El padre de Teresa expiro en la vigilia de la navidad de 1543, ella tenía 28 años, un sacerdote dominico, confesor de su padre, le hizo un gran bien espiritual, al darle el consejo que no abandonara la oración contemplativa, el comulgar con frecuencia, a partir de ese minuto no la abandono jamás.

1_s1.jpg

Teresa abandonó la oración (1541). Según su testimonio se le apareció Jesucristo (1542) en el locutorio con semblante airado, reprendiéndole su trato familiar con seglares. No obstante, la monja no cambió su estilo de vida en varios años, hasta su conversión definitiva hacia el año 1554 o 1555, tras la vista de una talla policromada de un Ecce homo, en su propia expresión, «de Cristo muy llagado» (Vida 9, 1).

Teresa enmendó su conducta y estuvo dispuesta a corregir sus faltas. Al cabo, Teresa se confortó con la lectura de las Confesiones, de San Agustín. la «relajación» de las normas que en 1432 habían sido mitigadas por Eugenio IV, Teresa decidió reformar la orden para volver a la austeridad, la pobreza y la clausura que consideraba el auténtico espíritu carmelitano. Pidió consejo a Francisco de Borja y a Pedro de Alcántara que aprobaron su espíritu y su doctrina.

Dos años de luchas llegó a sus manos la bula de Pío IV para la erección del convento de San José, en Ávila, ciudad a la que había regresado Teresa. Se abrió el monasterio de San José (24 de agosto de 1562); tomaron el hábito cuatro novicias en la nueva Orden de las Carmelitas Descalzas de San José; hubo alborotos en Ávila; se obligó a la Santa a regresar al convento de la Encarnación, y, calmados los ánimos, vivió Teresa cuatro años en el convento de San José con gran austeridad. Las religiosas seguidoras de la reforma de Teresa, dormían sobre un jergón de paja; llevaban sandalias de cuero o madera; consagraban ocho meses del año a los rigores del ayuno y se abstenían por completo de comer carne.

El priorato duró tres años. Se fundaron varios conventos más de descalzos; algunos en Andalucía abrazaron la reforma, y comenzó la discordia entre calzados y descalzos, todo ello en 1572, año en que Teresa recibió muchos favores espirituales en el convento de la Encarnación: tales fueron su desposorio místico con Jesucristo y un éxtasis en el locutorio cuando conversaba con San Juan de la Cruz. Teresa, que en el transcurso de su vida escribió muchas cartas, estuvo en Salamanca en 1573. Allí, obedeciendo a su director, el jesuita Ripalda, redactó el libro de sus fundaciones.

images-40.jpg

Ella fundo 17 monasterio, el ultimo fue burgo. Al llegar a Alba de Tormes (20 de septiembre) su estado empeoró. Recibido el viático y confesada, murió en brazos de Ana de San Bartolomé la noche del 4 de octubre de 1582 (día en que el calendario juliano fue sustituido por el calendario gregoriano en España, por lo que ese día pasó a ser, viernes, 15 de octubre). Su cuerpo fue enterrado en el convento de la Anunciación de esta localidad, con grandes precauciones para evitar un robo.

Exhumado el 25 de noviembre de 1585, quedó allí un brazo y se llevó el resto del cuerpo a Ávila, donde se colocó en la sala capitular; pero el cadáver, por mandato del Papa, fue devuelto al pueblo de Alba, habiéndose hallado incorrupto (1586). Se elevó su sepulcro en 1598; se colocó su cuerpo en la capilla Nueva en 1616, y en 1670, todavía incorrupto, en una caja de plata.

Beatificada Teresa en 1614 por Paulo V, e incluida entre las santas por Gregorio XV el 12 de marzo de 1622, fue designada (1627) para patrona de España por Urbano VIII. En 1626 las Cortes de Castilla la nombraron copatrona de los Reinos de España, pero los partidarios de Santiago Apóstol lograron revocar el acuerdo. Fue nombrada Doctora honoris causa por la Universidad de Salamanca y posteriormente fue designada patrona de los escritores.

Con todo, la Iglesia como institución no reconocía oficialmente el magisterio de la vida espiritual realizado por santa Teresa de Jesús, ni su doctorado en la Iglesia. Se hicieron varias tentativas al respecto, la última en 1923. La razón que se alegaba para el rechazo era siempre la misma: «obstat sexus».

Finalmente el 27 de septiembre de 1970, santa Teresa de Jesús se convirtió (junto con Santa Catalina de Siena) en la primera mujer elevada por la Iglesia Católica a la condición de Doctora de la Iglesia, bajo el pontificado de Pablo VI. La Iglesia Católica celebra su fiesta el 15 de octubre. En 2015 la Universidad de Ávila la nombra doctora honoris causa.

 P. Jorge Nelson Mariñez Tapia.
Fuentes: Wikipedia/ Mercaba/El Libro de la Vida de Santa Teresa de Jesùs/ http://www.corazones.org/ Caminando con Jesús.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s