Libro Del Eclesiástico (Ben Sirá) Parte II

ben-sira

“Toda sabiduría viene de Dios y está con él eternamente”. Es la primera frase del libro y la  clave de todo lo restante. Ben Sirac posee un sólido “humanismo” que llama “sabiduría” que,  a la vez, es inseparable de su fe. Según él, el éxito del hombre, el arte del bien vivir, procede  de una correspondencia, de una sintonía, con la voluntad de Dios.”Uno solo es sabio, temible en extremo, está sentado en su trono”. El autor va a explicar a  modo de programa, que la sabiduría está indisoluble- mente ligada al temor de Dios. Temor  de Dios significa para el autor el sentido religioso del hombre, el reconocimiento de su  puesto dependiente de Dios, que incluye también el cumplimiento de sus mandatos. Es una  actitud humana radical y total.

La sabiduría es la primera criatura de Dios: la empleó para crear el universo y la infundió  en sus criaturas. Aparece, por tanto, en los libros sapienciales como un saber personificado,  una especie de mediador entre Dios y el mundo. Al mismo tiempo es algo de que los seres  vivientes participan, algo que les descubre desde dentro un orden “sabio” de obrar. El hombre que quiera honrar su título de “homo sapiens”, es decir, el que desee ser  “sensato” y proceder con acierto, ha de comenzar reconociendo el origen último de la  sabiduría, que es el Señor; ha de recibirla como un don.

Al ir madurando en esa sensatez, en esa manera de ser sabio según la Biblia, el hombre  irá descubriendo que la sabiduría siempre está en Dios y cada vez en mayor participación  en aquellos que le aman. Ben Sirac presenta la sabiduría como la revelación de Dios en sí mismo, en sus obras, en la doctrina bíblica, en la ley moral.

Es un darse de sí mismo a los que Él ama, como luz para que le conozcan, como impulso para que le alaben y sirvan; autodonación multiforme, personificada, para que se la comprenda mejor, pero todavía no como una hipóstasis divina que venga a comunicar lo divino. Ben Sirac escribe para sus contemporáneos, como él, rígidos monoteístas; era todavía pronto para que pudiera enseñar y éstos comprender la pluralidad de Personas en Dios. Se trata de una personificación del atributo divino (también personifican otros atributos los sabios) muy de acuerdo con la imaginación oriental. Hay que advertir, no obstante, que «teniendo en cuenta la fuerte personificación de la sabiduría, la acción inspirativa del Espíritu Santo que va revelando gradualmente las verdades religiosas, y la aplicación a Cristo por los autores del N. T. de ciertos textos sapienciales.

417822605_c1a1d45fcf_b.jpg

Ben Sirac dice que, a la muerte, el alma baja al seol, del que tiene un concepto rudimentario. En el libro no hay textos que afirmen explícitamente el premio en la otra vida, pero «la importancia que da a la muerte, puesta en relación con la retribución, denota una inquietud y tal vez un presentimiento».

Una novedad presenta Ben Sirac, respecto de los otros Sapienciales, con su probable referencia al mesianismo: el lenguaje que emplea en la oración por la restauración de Israel (36,9-17), característico en los profetas para designar los tiempos mesiánicos, indica que ha implorado a éstos en su plegaria.

El Eclesiástico en la historia de la salvación. Mirando al pasado es continuador de la misión de los sabios: ser los guías espirituales de Israel, y de los hombres religiosos que trataban de descubrir el modo de vivir la Ley en los tiempos nuevos que les tocó vivir.

livro_do_eclesiastico-1.jpg

Mirando al presente de su tiempo trata de mantener los valores tradicionales (fe en el Dios de la Alianza, sabiduría práctica que es temor de Dios, sacerdocio, etc.), poniendo ante sus ojos las glorias de Israel (cap. 44 ss.), y de preparar los ánimos para defenderlas frente al avance peligroso del helenismo triunfante.

Es uno de los libros deuterocanónicos. En un principio, probablemente los mismos judíos palestinenses lo admitieron en el canon y sólo más tarde lo excluyeron por sus tendencias antifarisaicas. Algunos Padres pusieron en duda su inspiración, probablemente por su carácter moral más bien que dogmático, lo que lo hace más apto para la instrucción moral que para probar doctrinas dogmáticas. Pero la mayoría lo admitieron: S. Agustín dice que «fue recibido desde antiguo por la Iglesia, especialmente la Occidental, como libro de autoridad».

El libro fue compuesto en hebreo. El texto hebreo desaparece por los s. X-XII. Los ms. hallados desde principios de siglo (unas cuatro quintas partes del libro) presentan un texto hebreo tardío y medianamente corrompido. Los restos de dos manuscritos aparecidos en la cueva 2 de Qumrán sólo contienen unos cuantos versos.

La versión griega, hecha por el nieto del autor, se ha transmitido en dos recensiones: a) el texto «primario», que se encuentra en los códices BSA; b) el texto «secundario», que se encuentra en el cod. 248 y otros minúsculos, hecha de un texto hebreo distinto del texto primario; contiene numerosas adiciones que los críticos rechazan. Algunos las atribuyen a los fariseos, que pretendieron introducir en el libro la esperanza de la vida futura. La versión latina es la de la Vetus Latina, que presenta el texto secundario. S. Jerónimo, al no considerarlo como canónico, no hizo versión latina del mismo.

Preparado por P. Jorge Nelson Mariñez Tapia.
Fuente: G. Pérez Rodríguez. Cortesía de Editorial Rialp. Gran Enciclopedia Rialp, 1991. / Biblioteca Católica Digital (Mercaba).


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s