Domingo XXIX del Tiempo Ordinario. (Ciclo A) “Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Domingo del Domund.

A29c02a

“Yo soy el Señor y no hay otro”. Estas palabras de la 1ª.lectura podrían ser la clave para entender el evangelio de este domingo. El evangelio de este domingo es una clara afirmación de la primacía diferente de Dios. Por un lado “primacía”, es decir, Dios como único absoluto, Señor único.

Los evangelios de hoy y del próximo domingo son dos escenas de controversia, en las que los fariseos buscan el modo de comprometer a Jesús en sus palabras, con el fin de hallar un motivo para acusarlo. El episodio de hoy gira en torno al tributo al César, el del próximo domingo sobre el mandamiento más importante de la Ley, y entre ambos se encuentra la pregunta de los saduceos sobre la resurrección de los muertos.

Este texto es significativo y nos ayuda a entender mejor el evangelio de hoy. «Fuera de mi no hay dios». Si Ciro debe ser obedecido, no es por sí mismo, sino por estar investido del poder de Dios, porque es de Dios de quien él tiene el poder, de Dios que no se desentiende de la vida de los hombres y de su política, debiendo ésta última conducir finalmente a los hombres a la justicia, la paz y la salvación .

«Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios»: es una de las frases más conocidas del Evangelio, pero cuya interpretación no es fácil. “Dad a Dios lo que es de Dios”: El César no es Dios, pero ahora hay que decir inmediatamente que Dios no es el César. ¿Quiere decir esto que Dios y el César se reparten los derechos sobre el hombre? Evidentemente, no. Pues no hay señor frente al Señor.

¿Significa que hay que distinguir entre un poder temporal, el César, y otro espiritual, llámese sinagoga o iglesia, y que ambos poderes deben pactar entre sí en las cuestiones mixtas? Propiamente hablando, tampoco. El César es el poder y si la iglesia actúa como poder es también César. La distinción entre Dios y el César significa que Dios no es el poder, ningún poder, que no actúa en el mundo como los poderosos que dominan sobre los pueblos, que no sacraliza el poder sino que se distancia de él y lo seculariza, que no se hace representar por el poder o desde el poder. Si la tentación del César es aparecer en el mundo como si fuera Dios, el amor de Dios le lleva a encarnarse en el mundo como un hombre y como un hombre en la cruz: frente al poder, sea éste el poder del imperio o el poder de la sinagoga.

Moneda de Tiberio

El reconocimiento de esa verdad es lo que debemos a Dios, eso es todo. Por eso debemos a Dios todas las cosas y a nosotros mismos: “Porque todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios”. Pero se lo debemos todo, y nos debemos a Dios, en libertad, y nunca bajo la coacción del poder. Porque Dios es Amor.

Sobre la Primera Lectura El Profeta nos presenta a Ciro, llamado por Dios a realizar un plan de salvación. El Profeta ve en Ciro el instrumento que Dios se escoge. Ciro no honra, ni siquiera conoce a Yahvé, pero Yahvé le elige, le toma de la mano, le hace su Ungido = Cristo.

Dios, por tanto, va a suscitar en el mundo pagano a la vista de Israel un tipo y esbozo del Mesias-Salvador. ‘Ungido’ o ‘Cristo’ era título Mesiánico. El Profeta se lo concede a Ciro. Es que por Ciro Israel recobrará la libertad. Ciro, al tiempo que hace posible la resurrección de Israel, contribuye como el que más a que se extienda por todo el mundo la gloria del Dios único: ‘A causa de Israel mi siervo te he llamado por tu nombre; Yo soy Yahvé; fuera de Mi ningún Dios existe.

Ciro no es consciente de la obra providencial para la que Dios le ha elegido. Dios quiere que sea él quien acabe con el poder opresor de Israel: el Imperio babilónico. Que sea él quien otorgue libertad a Israel a fin de que el pueblo elegido pueda sobrevivir y ser el testigo y mensajero de Dios en el mundo.

Sobre la Segunda Lectura Probablemente esta Carta a los Tesalonicenses es la más antigua entre las que conocemos de Pablo. Y posiblemente el escrito más antiguo del N. T. La escribe en Atenas o Corinto el año 50. El saludo a la Comunidad cristiana de Tesalónica armoniza Antiguo y Nuevo Testamento, mundo judío y mundo griego. La Comunidad es una Asamblea, una Iglesia unida en Dios Padre y en Cristo Jesús. Y Pablo la saluda con augurios de Gracia y Paz.

Pablo felicita a los Tesalonicenses por su fe actuante, su esperanza firme, su caridad desvelada. Felicitación que en otro momento de la Carta se toma invitación: ‘Nosotros vivamos revestidos con la coraza de la fe y de la caridad; y en la cabeza el yelmo: La esperanza de la salvación’ (5, 8). Estas virtudes teologales constituyen las armas ofensivas y defensivas del cristiano.

Dinamismo que quizá hoy nos falta. No hace mucho nos avisaba el Papa: ‘Hay que pasar: de un cristianismo pasivo y rutinario a un cristianismo activo y consciente; de un cristianismo tímido e inhábil a otro valiente y militante; de un cristianismo desunido a otro comunitario y asociado’ (4-137-1971). Falta en muchos cristianos el fuerte latido de las virtudes teologales.

 

Necesitamos, pues, mensajeros de Cristo que puedan decir como Pablo: ‘No os anunciamos el Evangelio sólo con palabras, sino también con Espíritu Santo y con plena eficacia’. Palabra y Espíritu, Evangelio y Eucaristía, forman el binomio indisociable así del creyente como del mensajero de la fe.

Cesar y Dios

Sobre el Evangelio Jesús está muy por encima de toda política; les redarguye en razón de la moneda que ellos mismos le presentan. Aquella moneda es el símbolo de una autoridad que ellos prácticamente acatan.

‘La Iglesia, que por razón de su misión y de su competencia no se confunde en modo alguno con la comunidad política ni está atada a sistema político alguno, es a la vez signo y salvaguardia del carácter trascendente de la persona humana’ (G. S. 76). El Evangelio, por tanto, no crea ni rebeldes ni esclavos. El Evangelio predica y exige el máximo respeto a todo derecho: al derecho de la autoridad y a los derechos inalienables e inviolables de la persona humana.

San Lorenzo de Brindisi (Tú, cristiano, eres la moneda del impuesto)

En el evangelio de hoy se plantean dos interrogantes: uno el que los fariseos plantean a Cristo; otro, el que Cristo plantea a los fariseos; aquél es totalmente terreno, éste, enteramente celestial y divino

¿De quién son esta cara y esta inscripción? Le respondieron: Del César. Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios: hay que dar -dice- a cada uno lo suyo. Sentencia llena realmente de celestial sabiduría y doctrina. Enseña, en efecto, que existe una doble esfera de poder: una, terrena, y humana; otra, celestial y divina.

Enseña que se nos exige. una doble obediencia, que hemos de observar tanto las leyes humanas como las divinas, y que hemos de pagar un doble impuesto: uno al César y otro a Dios. Al César el denario, que lleva grabada la cara y la inscripción del César; a Dios lo que lleva impresa la imagen y la semejanza divina: La luz de tu rostro está impresa en nosotros.

Moneda de Xto

Hemos sido hechos a imagen y semejanza de Dios. Tú, cristiano, eres ciertamente un hombre: luego eres la moneda del impuesto divino, eres el denario en el que va grabada la efigie y la inscripción del divino emperador. Por eso te pregunto yo con Cristo: ¿De quién son esta cara y, esta inscripción? Me respondes: De Dios. Te replico: ¿Por qué, pues, no le devuelves, a Dios lo que es suyo?

Pero si realmente queremos ser imagen de Dios, es necesario que seamos semejantes a Cristo. Él es, en efecto, la imagen de la bondad de Dios, e impronta de su ser; y Dios a los que había escogido, los predestinó a ser imagen de su Hijo. Por su parte, Cristo pagó realmente al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, observando a la perfección las dos losas de la ley divina, rebajándose hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz, y estuvo perfectísimamente dotado de todas las virtudes tanto internas como externas.

Hoy celebramos la Jornada de las Misiones, el Domund. Comentaremos, por ello, algunos aspectos de la primera y segunda lecturas. Nos referimos a estos puntos: todos los hombres justos participan del plan de salvación de Dios y pueden colaborar en su realización; el dinamismo misionero debe nacer de la intensidad de vida cristiana de cada iglesia local; hoy es necesaria una predicación de hechos, basada en los dones del Esp. Sto. y con profunda convicción.

Hoy toda la Iglesia celebra la jornada misional del Domund. Es bueno celebrar este día para que renovemos nuestro interés por la tarea que miles de hombres y mujeres misioneros, cristianos como nosotros, llevan a cabo entre los pueblos y los hombres más necesitados de la tierra, a la vez que recordamos la obligación que tenemos todos, cada uno a su manera, de ser misioneros.

Todos los años el Domund subraya un aspecto concreto de la tarea de los misioneros de la Iglesia. Este año el lema “servidores de la vida” destaca “el servicio” que realizan a la vida en todos sus aspectos.

Preparado Por P. Jorge Nelson Mariñez Tapia.

Fuente: Biblioteca Católica Digital (Mercaba) José Ma. Solé Roma (O.M.F .)/Otros Autores.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s