IV Domingo de Pascua. Ciclo B. “El buen pastor da la vida por las ovejas”.

 

 

 

“Yo soy el buen pastor” Esta  imagen que da Jesús de sí  mismo fue una de las que más  conmovió a los primeros cristianos.  En las primeras manifestaciones artísticas cristianas,  a Jesús se le representaba así, como un pastor que lleva  en los hombros a una oveja.

En este Pasaje de San Juan (Jn 10,11-18) que se proclama  en este Domingo del Buen Pastor en el Ciclo B nos hablas de tres cualidades que tiene el Pastor: 1. “El buen pastor da la vida por las ovejas”. 2.”Conozco a las mías y las mías me conocen”. 3. “Y habrá un solo rebaño”.

Jesucristo es el Buen Pastor, “el que da la vida por sus ovejas”. Cualquier otro pastor dentro de la Iglesia solamente puede colocarse delante del rebaño para hacer presente al Buen Pastor que “da la vida por sus ovejas”.

 

 

 

 

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Y señala las condiciones del buen pastor: dar la vida por las ovejas, si es necesario; conocerlas bien, vivir entre ellas y participar de sus problemas; y preocuparse especialmente de las que están fuera del redil. Son tres grandes principios de toda pastoral.

Dar la vida por las ovejas es la suprema muestra de amor. Jesús lo hizo y por eso es el buen pastor. Lo contrario es vivir de las ovejas, aprovecharse del puesto y convertir en poder y dominio lo que debe ser responsabilidad y servicio.

En este tiempo gozoso de la Pascua, en la felicidad de celebrar la resurrección del Señor, hemos escuchado este evangelio que nos ha recordado quién es Jesús para nosotros. El es nuestro pastor, él es el hombre, él es el único al que nosotros queremos seguir. Y es nuestro pastor, y nosotros le queremos seguir, porque él “da la vida por sus ovejas”.

Es en su muerte, en su amor fiel hasta la muerte, donde nosotros podemos encontrar el gozo y la felicidad, nadie más nos puede guiar por caminos que merezcan la pena, por caminos que hagan vivir, por caminos por los que nos podamos sentir hombres y mujeres plenos, verdaderos. El amor que él vivió, el amor que él nos enseñó es el único que puede dar felicidad a los hombres y mujeres de ayer, de hoy, de siempre.

Jesucristo describe su ser Pastor como un Dar Vida. Recordemos aquello que dijo JesuCristo en otra circunstancia: “Yo he venido para que tengan vida y vida Màs Abundante.”

El  pastor  guía a las  ovejas caminando  delante de ellas.  Dar la vida es ir delante,  mostrarnos el camino del amor,  que no es otra cosa más que dejar nuestro  ser por Dios y por los demás. Con el bautismo  y siguiendo sus mandamientos, caminamos tras él y nos volvemos hijos de Dios. No solo de nombre,  sino en realidad, como escuchamos en la segunda lectura.

El  Pastor  se hizo  cordero y  se dejó inmolar  para tomar sobre sí  y quitar el pecado del  mundo. Jesús dio su vida  porque quiso, como escuchamos. Tenía el poder de hacerlo.  Y tenía el poder de volverla a tomar. Al resucitar, se ha vuelto  la piedra angular, como dijo Pedro en la primera lectura tomando las  palabras del salmo 117, que hemos repetido.

La piedra  angular es  la base de una  cimentación, la más  importante porque todas las demás se establecerán en referencia a esta piedra, determinando la posición  de toda la estructura. También se le llama angular a la piedra de gran tamaño que se coloca  para sostener dos muros.

Un  pastor  es la piedra  angular de sus  ovejas, porque es  su referencia y su sostén.  Como piedra angular, Jesús debe  ser la referencia de nuestra vida. Debe ser  la quien nos sostenga, para no caernos.

Si no eres una buena oveja, si estás descarriado, Jesús saldrá a buscarte hasta encontrarte para ponerte sobre sus hombros (Lc 15, 3-7). Déjate cargar por el Buen Pastor, y llevarte de nuevo a su redil.

Hoy se celebra la jornada mundial por las vocaciones. En esta ocasión el Papa ha querido desarrollar el tema de la vocación como servicio. El evangelio del Buen Pastor nos ofrece la oportunidad de centrar nuestras reflexiones de este domingo en el amor de Cristo que ha venido a servir.

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Jesucristo es el buen pastor que da su vida por las ovejas. Nadie le quita la vida, él mismo la ofrece para rescatar a las ovejas perdidas (EV). Él es la piedra angular y el único nombre bajo el cual podemos alcanzar la salvación (1L). En Él hemos llegado a ser “Hijos de Dios” (2L). Quien desee comprenderse a sí mismo, no según criterios superficiales, sino en la profundidad de su existencia, debe dirigirse a él, porque Cristo revela el hombre al mismo hombre. Más aún, Cristo revela al hombre el amor del Padre.

Si no eres una buena oveja, si estás descarriado, Jesús saldrá a buscarte hasta encontrarte para ponerte sobre sus hombros (Lc 15, 3-7). Déjate cargar por el Buen Pastor, y llevarte de nuevo a su redil. 

P. Jorge Nelson Mariñez Tapia.

Fuentes: Joaquín Gomis/J. Lligadas/ Liturgia Papal/Biblioteca Católica Digital (Mercaba).


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