San José Obrero el Origen de esta Fiesta. ( El Tekton. El Artesano al Servicio de Todos).

 

La Iglesia puso la fiesta litúrgica de san José obrero en esta fecha una vez que el mundo obrero ya la había consagrado con sus luchas, con su sangre y con su unidad, como “día de los trabajadores”.

El “primero de mayo” tiene una entidad propia, como jornada internacional mundial de la lucha de los trabajadores, del mundo obrero, por la defensa de sus intereses, los intereses de los pobres.

La jornada tiene su origen en las huelgas de Chicago a principios del siglo XX en la lucha por la jornada de las ocho horas. Paradójica y significativamente, en Chicago, una pequeña placa rememora el lugar de los hechos, y en EEUU el primero de mayo no es fiesta del mundo obrero.

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Pero la generosidad de aquellos anónimos obreros que lucharon por la consecución de una legislación acorde a la dignidad de la persona humana y a los derechos de los trabajadores, es hoy conmemorada en el mundo entero.

A finales del siglo XIX y principio de XX, el 1 de mayo se convirtió en una fecha reivindicativa y revolucionaria a favor de la clase obrera. El Papa Pío XII, en 1955, quiso darle una dimensión cristiana, e instituyó la fiesta de San José Obrero, que no sólo fue trabajador artesano humilde, sino el modelo de todo trabajador cristiano, que se afanó durante años, como servidor de la Sagrada Familia, sumergido en una gran intimidad con Dios.

De esta manera el Papa proyectaba una luz nueva sobre la dignidad del trabajo, que ofrece el medio de perfeccionar la creación, sirviendo a Dios y a los hombres, imitando a Dios Creador y al Hijo de Dios también artesano como su padre José, y uniendo los sufrimientos y contrariedades del propio trabajo a la cruz de Cristo.

San José, esposo de la Santísima Virgen y, según la ley judía, padre de Jesús, aunque no lo fuera por la generación habitual de la carne. No era, sin embargo, Jesús menos hijo de su corazón que los hijos comunes lo son de sus padres.

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Sin temor a exagerar, podemos afirmar que José es padre de Jesús, el hijo de María siempre Virgen, con una paternidad excelsa y muy superior a la de los padres que engendran según la carne.

La Iglesia vive el mes de mayo con María. Tendríamos que hacer un esfuerzo por renovar esta tradición, por redescubrir el “lado mariano de la vida”, por aprender una forma profunda y entregada de seguir a Jesús, conducidos por su Madre.

La “cristianización” de la fiesta del trabajo colocó también la memoria de José de Nazaret en este primer día del mes. Hace poco (19 de marzo) que celebramos su fiesta. Hoy volvemos sobre su figura acentuando su condición de hombre trabajador. Es una buena ocasión para leer (o releer) la encíclica Redemptoris Custos, que el Papa Juan Pablo II escribió en 1989.

P. Jorge Nelson Mariñez  Tapia.

Fuentes:  Jesús Martí Ballester/J. Mateos-F. Camacho/ Biblioteca Católica Digital ( Mercaba)


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