Epiclesis un elementos de todas Plegarias.

Es una invocación por la que se implora la fuerza del Espíritu Santo para que los dones ofrecidos se conviertan en el Cuerpo y en la Sangre de Cristo, y para que la víctima inmaculada que se va a recibir en la Comunión sirva para la salvación de quienes van a participar en ella (IGMR 179).

Un momento antes de la Epíclesis, el sacerdote quita la palia del cáliz; si hay un diácono, éste es quien descubre el cáliz (CE 155).



Durante la Epíclesis, el celebrante principal extiende las manos sobre las ofrendas. Los concelebrantes, extienden las manos hacia las ofrendas y todos dicen las palabras de la epíclesis (IGMR 222, 227, 230 y 233). Al iniciar la Epíclesis, un acólito puede hacer sonar una campanilla, y un acólito coloca incienso en el turíbulo.

Durante la Epíclesis, los diáconos, los acólitos y los fieles se ponen de rodillas. Si en un lugar es costumbre arrodillarse desde que termina el Santo, debe continuarse con esa costumbre (IGMR 43 y 149).

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En todas las Plegarias Eucarísticas está previsto que el sacerdote trace el signo de la cruz sobre las ofrendas en algún momento antes de la Consagración. La forma de hacerlo es la siguiente: el sacerdote que está con las manos extendidas, las une. Luego, coloca la izquierda extendida sobre el altar, fuera de los corporales, y con la derecha hace una cruz sobre el cáliz y la patena.

P. Jorge Nelson Mariñez Tapia.

Fuente: Liturgia Papal.


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