Domingo XXV del Tiempo Ordinario. Ciclo B. “El Hijo del hombre va a ser entregado. Quien quiera ser el primero, que sea el servidor de todos.”

Hay que notar que se repite el tema del domingo pasado, y decir que eso nos hace caer en la cuenta de que un cristiano no puede hacer como si la entrega de Jesús hasta la muerte por amor fuera únicamente un hecho a recordar. La cruz de Jesús es el único camino para el cristiano, la única manera de llegar a la vida.

La escena evangélica que acabamos de leer presenta dos partes: una primera en la que los apóstoles manifiestan no entender a Jesús, y otra en la que Jesús indica a los suyos que, quien quiera ser el primero, tiene que hacerse el último. Nuevamente nos encontramos la cuestión de la fe; o, mejor dicho: lo difícil que puede llegar a ser convertirse en un hombre de fe, en un creyente.

La fe es un amistad, una relación personal, una confianza; es, por tanto, una vivencia, una experiencia; y no una costumbre social, una rutina, un atavismo tradicional; ni una suma de ritos, de prácticas superficiales, de actos semimágicos, etc.

images (16)-1.jpeg

La fe vivida y entendida como un confiar plenamente en Jesús; los discípulos que no entienden las palabras de Jesús, porque están en franca contradicción con lo que ellos imaginaban y suponían, en contradicción con la imagen y el juicio previos que ellos se habían forjado de lo que tenía que ser el Mesías, el Enviado de Dios: un ser fuerte y potente, que con brazo enérgico controlaría las fuerzas adversas y doblegaría todo lo que andaba mal en el mundo; y Jesús, que les habla de morir nada menos que ejecutado por mano de los hombres.

El Hijo del hombre entregado a los hombres (Mc 9, 30-37) Es el segundo anuncio de la Pasión que nos ofrecen los evangelios. El primero, se proclama en los tres ciclos previstos por el leccionario (22.° Domingo, A; 24.° Domingo, B; 12.° Domingo, C); este segundo anuncio, tomado de san Marcos, se proclama sólo en el ciclo B, mientras que el tercer anuncio no ha sido incluido en el leccionario.

Este segundo anuncio de la pasión es más seco que el primero. Las palabras son claras, pero lo que quieren decir es misterioso y oscuro. Jesús piensa caer en manos de fanáticos excitados, tiene conciencia de ir al encuentro de una muerte cruel.

rostrodecristoyevangelistas.jpg

La figura del “Hijo del hombre” tiene dos facetas distintas dentro de la historia de Israel. Pertenece originariamente a la apocalíptica judía -comienzo en Dan 7-, en la que representa la fuerza de Dios que, al penetrar en la tierra, destroza los poderes de este mundo y fundamenta el nuevo reino de Dios sobre los hombres. En esta perspectiva, el Hijo del hombre ha venido a ocupar el puesto y las funciones del caudillo triunfador que anhelaban las viejas profecías, tan de acuerdo con el sentir común humano.

La primera lectura se toma concretamente de un pasaje que pone de manifiesto el razonamiento de los impíos, de los que están instalados en la sociedad religiosa y política y que no aceptan que un hombre justo, honrado, simplemente con el testimonio de su vida, pueda ser una contrarréplica de la ética, de la moral y de las tradiciones ancestrales con las que se consagra, muy a menudo, la sociedad injusta y arbitraria de los poderosos.

La lectura cristiana de este pasaje ha dado como resultado la comparación con los textos del Siervo de Yahvé de Isaías (52-53) y más concretamente, se apunta a la inspiración que ha podido suponer para los cristianos sobre la Pasión del Señor, ya que en ese justo del libro de la Sabiduría se ha visto la actuación de Jesús, tal como podemos colegir de la lectura misma del evangelio de hoy.

7c3375415b43453ed22c374baf1464b6.jpg

El justo es puesto a prueba. El texto nos coloca en una confrontación entre sabios y necios. Los sabios son los judíos que guardan la ley de Dios y observan fielmente las tradiciones religiosas del pueblo de Israel; los necios son los paganos y los judíos que se han dejado contaminar por la cultura griega.

El autor del libro de la sabiduría define muy bien la actitud de estos dos tipos de personas y de estas dos filosofías de la vida.

Los malvados acechan al justo, denuncian sus actitudes y sus modos de proceder y sus pretensiones de acaparar la amistad y el favor de Dios. Lo ponen a prueba, incluso lo condenan a una muerte afrentosa, y de paso verifican si Dios es en realidad lo que el justo dice que es.

Cristo en Cruz.JPG
El texto sirve a los autores del Nuevo Testamento para definir a Jesús, el Hijo de Dios, como “el justo por excelencia” o el “siervo de Yahvé”, y para definir su causa por los empobrecidos, en contraste con las actitudes de quienes pretendían acabar con Él.

El autor de la carta de Santiago nos dice que en la comunidad donde existen envidias y divisiones hay toda clase de maldades, en cambio donde reina la sabiduría, en el sentido de la primera lectura de hoy, está Dios y su proyecto de amor.

La carta de Santiago (3,16-4,3), sigue siendo el hilo conductor de esta segunda lectura litúrgica. Además, como es una carta que pretende establecer un cristianismo práctico, ético y moral, nos pone en contraste dos sabidurías: la que nace de este mundo y anida en el corazón del hombre (envidias, desorden, guerras, asesinatos) y la sabiduría que viene de lo alto (pacificadora, limpia de corazón, condescendiente, dócil y misericordiosa).

Cristo con la herida en el costado.jpg

El autor considera que el ser humano, guiado por sus instintos, va hacia la perdición por la envidia con la que nos destrozamos los unos a los otros.

Pero el autor propone la sabiduría, que se adquiere por la oración para llegar a esas actitudes positivas que ha mencionado antes. No se trata, pues, de leer este texto en clave moralizante para rebajarlo. Es uno de los textos fuertes del NT, de ese calibre es el cristianismo que pide la paz fundamentada en la justicia.

El maestro sabe lo que le espera; lo intuye, al menos, con la lucidez de un profeta. Sí, le espera la pasión y la muerte, pero también la seguridad de que estará en las manos de Dios para siempre, porque su Dios es un Dios de vida. Bien es verdad que ese anuncio de la pasión se convierte en el evangelio de hoy en una motivación más para hablar a los discípulos de la necesidad del servicio.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Jesús tomó a un niño (muy probablemente el que les servía) y lo puso ante ellos como símbolo de su impotencia. Es verdad que el niño, como tal, también quiere ser siempre el primero en todo, pero es impotente.  

Cuando los adultos quieren ser los primeros, entonces se pone en práctica lo que ha dicho el libro de la Sabiduría. Y es que el cristianismo no es una religión de rangos, sino de experiencias de comunión y de aceptar a los pequeños, a los que no cuentan en este mundo.

P. Jorge Nelson Mariñez Tapia.

Fuentes: Dietrich Bonhoeffer/ Luis Gracieta/ Adrien Nocent/Francisco Batolomé González/P. Antonio Izquierdo/
Miguel de Burgos, OP/ Biblioteca Católica Digital (Mercaba)


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s