Domingo (Día del Señor) Parte I

images (1)Para la mayoría de los cristianos el término hace referencia al domingo, siendo el día de adoración pública y el primer día de la semana litúrgica en la tradición cristiana, al igual que lo es en otras tradiciones culturales.

El Día del Señor hace referencia al sábado, afirmando que Dios llama al sábado su día santo en toda la Biblia, así también como en el cuarto mandamiento; también en tres ocasiones en el Nuevo Testamento Jesús dice ser el Señor del Sábado; y que el apóstol Pablo enseñaba en sábado. La mayoría de los cristianos como una conmemoración semanal de la resurrección de Jesucristo quien, según los evangelios, habría resucitado el primer día de la semana.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos dirá: “La Iglesia, desde la tradición apostólica que tiene su origen en el mismo día de la resurrección de Cristo, celebra el misterio pascual cada ocho días, en el día que se llama con razón “día del Señor” o domingo. El día de la Resurrección de Cristo es a la vez el “primer día de la semana”, memorial del primer día de la creación, y el “octavo día” en que Cristo, tras su “reposo” del gran Sabbat, inaugura el Día “que hace el Señor”, el “día que no conoce ocaso”.

El “banquete del Señor” es su centro, porque es aquí donde toda la comunidad de los fieles encuentra al Señor resucitado que los invita a su banquete… Para los cristianos vino a ser el primero de todos los días, la primera de todas las fiestas, el día del Señor (“Hé kyriaké hémera”, “dies dominica”), el “domingo”.  Es mediante la Resurrección del Señor que el domingo es establecido como el día privilegiado, como el día de la Reconciliación.

Los cristianos gnósticos de Egipto fueron de los primeros en observar el domingo en el siglo i. El nombre «domingo» proviene del latín dies Dominicus (‘día del Señor’), debido a la celebración cristiana de la Resurrección de Jesús. En la antigua Roma se llamaba a este día dies solis (‘día del sol’).

En el año 112, Plinio el Joven, gobernador de Bitinia, escribe al emperador Trajano para hablarle de lo que él llama una “perniciosa y extravagante superstición”‘: es el primer documento profano que poseemos sobre los comienzos de la iglesia, calificada ya por el contemporáneo Tácito como “una multitud inmensa”. La investigación promovida por el gobernador ha dado como resultado que los miembros de esta secta (Los Cristianos) tienen la costumbre de reunirse antes del alba en un día establecido para cantar himnos a Cristo como si fuera un Dios. La policía de Plinio había visto la realidad, a pesar de que la descripción es superficial y sumaria.

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Esta reunión es considerada por los mismos cristianos como un hecho original y típico de su fe. San Justino, en su conocida Apología 1, escrita para el emperador Antonino Pío hacia mediados del s. n, nos ofrece un precioso testimonio al respecto. Afirma que “en el día llamado del sol” los cristianos “que habitan en la ciudad y en los campos se reúnen en un mismo lugar”; y pasa luego a describir el desarrollo de la celebración, que es el más antiguo que poseemos.

El apóstol Juan se refiere al «día del Señor» como κυριακός ἡμέρα («Kyriaki himera») (Apocalipsis 1:10). «Kyriaki», que significa «Señor», más adelante se convirtió en la palabra griega para el domingo. A la luz de Marcos 2:28 y de Lucas 6:05, está escrito que el mismo Jesús (como «Hijo de Hombre») afirma que es el «Señor del sábado», el cual es el séptimo día bíblico. Algunos primeros cristianos observaban el sábado como día de reposo, mientras que otros se reunían para el culto el domingo. En el año 363, las reuniones en el sábado como séptimo día fueron prohibidas por el canon 29 del Concilio de Laodicea.

Los Apóstoles de Jesús se reunían el domingo para la partición del pan (Hechos 20:7), pero no hay ninguna mención a que Cristo hubiera dado instrucciones de cambiar el día reposo. El sábado es citado en el Nuevo Testamento como el día en que los apóstoles visitaban las sinagogas para predicar a Jesús no solamente a los judíos y, aunque la partición del pan posterior a la Resurrección de Jesús aparece realizada el domingo, tanto en el pasaje de los Discípulos de Emaús (Lucas 24:13-32) como en el libro de los Hechos de los Apóstoles (Hechos 20:7), tampoco se menciona el cambio del sábado al domingo.

No fue hasta el 7 de marzo del año 321, cuando Constantino I el Grande decretó que el domingo sería observado como el día de reposo civil obligatorio: En el venerable día del Sol, que los magistrados y las gentes residentes en las ciudades descansen, y que todos los talleres estén cerrados. En el campo, sin embargo, que las personas ocupadas en la agricultura puedan libremente y legalmente continuar sus quehaceres, porque suele acontecer que otro día no sea apto para la plantación o de viñas o de semillas; no sea que por descuidar el momento propicio para tales operaciones la liberalidad del cielo se pierda. Dado el séptimo día de marzo, Crispo y Constantino siendo cónsules cada uno de ellos por segunda vez.

Antes de la Revolución francesa, en casi todos los países de tradición cristiana estaban prohibidos en domingo los trabajos manuales, el comercio y el baile. Había excepciones en casos de trabajos urgentes o para algún tipo de corporación gremial. Tras la Revolución, el descanso del domingo fue apareciendo paulatinamente en el derecho laboral, y en la actualidad está admitido en casi todas las legislaciones.

En esta época, la Iglesia, nacida en el seno de Roma, apoyada por el emperador, usó su autoridad para transferir el día de reposo del sábado al domingo. Sin embargo, no hay justificación bíblica exacta para dicha medida, simplemente se retoma el aspecto del acontecimiento de la Resurrección de Jesús por haber acaecido el primer día de la semana.

La mayoría de las confesiones cristianas actualmente consideran al domingo como el día del descanso, un día sagrado y que habitualmente conlleva la asistencia a misa o al servicio dominical correspondiente. El rechazo al descanso dominical o a su valor religioso como «día del Señor» se da en Iglesias como los Adventistas del Séptimo Día y otros grupos sabatistas, que reivindican el reposo sabático del Antiguo Testamento como algo obligatorio para los cristianos.

El término Día del Señor es usado diecinueve veces en el Antiguo Testamento (Isaías 2:12; 13:6, 9: Ezequiel 13:5, 30:3; Joel 1:15, 2:1, 11, 31, 3:14; Amos 5:18, 20; Abdías 15; Sofonías 1:7, 14; Zacarías 14:1; Malaquías 4:5) y cuatro veces en el Nuevo Testamento (Hechos 2:20; 2 Tesalonicenses 2:2; 2 Pedro 3:10). También es aludido en otros pasajes (Apocalipsis 6:17; 16:14).

P. Jorge Nelson Mariñez Tapia.

Fuentes: Biblioteca Católica Digital (Mercaba)/Wikipedia/Aciprensa

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